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uién
grabó el primer disco de Los Palmeras?
"Yuli grabó los dos primeros discos "Los Palmeras" y
"Te regalaré mi amor", después me tocó a mí y ya voy por
el disco 31".
¿El tercer álbum, "Morenita cumbiambera", fue tu debut en
un estudio?
"Sí, mi primera grabación con Los Palmeras. Ahí tuve que pasarla
duro! Entrabas al estudio y salía la grabación como si estuvieses
haciendo un show en vivo, si te equivocabas le dabas para adelante. Muy
diferente a lo que es hoy, que se busca la perfección del disco. La
tecnología ha cambiado tanto, que recordar aquellos tiempos es hoy como
hablar de los dinosaurios".
¿Cómo era entonces la vida del músico?
"Muchísimo más bohemia. En los ´70 todo lo hacíamos nosotros;
desde las contrataciones, hasta cargar, armar y desarmar los
instrumentos. En realidad, estábamos más por hobby. No nos importaba
nada más que poder cantar. Lo que más queríamos era ir para el baile,
tocar, encontrarnos con la chica que nos gustaba".
Vaya si cambiaron las cosas!
"Hoy en día los músicos vivimos todo de otra manera, muy distinta
a como era antes. Hoy la trafic pasa a buscar a todos los músicos, no
te preocupás por los instrumentos ya que siempre están los plomos, que
son los que se encargan; tenés un representante que se ocupa de las
contrataciones y de cobrar. Nosotros nos tenemos que ocupar únicamente
del show y eso te libera de un montón de cosas".
Además hoy la música de Los Palmeras es sinónimo de cumbia
santafesina...
"Eso también llevó mucho tiempo. En realidad hoy estamos
levantando una cosecha de casi 30 años de trabajo".
¿A qué tema considerás el mejor hit del
grupo?
"Uuuy, no me juego por un solo tema. Hubo unos cuantos muy fuertes.
Pero hubo un tema con el que nos pasó algo único. Cada vez que cuento
esta historia nadie me cree! Nos contrataron en Sauce, Corrientes y
cuando llegamos al baile, el empresario nos dijo: "Bueno, acá el
tema más exitoso de ustedes es "La suavecita". Nosotros le
dijimos: "Ok", pensando en incluirla en los bises o algo por
el estilo. Pero el tipo nos atajó: "No, ok no, quiero que la
canten toda la noche. Ustedes terminan el tema y lo vuelven a tocar,
terminan y otra vez". No lo podíamos creer lo hicimos como
cincuenta veces!
¿Qué cosas tuviste que relegar por la música?
"Relegar nada... sí estuve muy desconectado de mi familia. Por años
pasamos las fiestas lejos de nuestros seres queridos. Pero además de la
vocación, existía la realidad de tener que pagar la olla y bueno... a
su manera, cada uno en lo suyo dejó cosas en el camino".
¿Estás conforme con tu carrera?
"Sí. Estoy contento y orgulloso de poder vivir de lo que me
gusta".
LOS
PALMERAS FESTEJAN EN ROSARIO
Estas son algunas
de las notas que publicaron los diarios de Rosario, La Capital, con
motivo del festejo de los 29 años de LOS PALMERAS
Bajo el imperio de la cumbia
En su debut en un teatro Los Palmeras llenaron el Auditorio Fundación
Los máximos exponentes del género en Santa Fe probaron que su ritmo no
se limita a la bailanta
Marcelo MinichettiLo que nadie esperaba y algunos temían finalmente
sucedió. Los Palmeras llegaron a un escenario teatral, tocaron durante
más de dos horas y descubrieron que tanto ellos como su público pueden
compartir la música que los une en ámbitos no convencionales para el género
como el Auditorio Fundación Héctor I. Astengo.
El domingo último, a las 21.20, Alberto J. Llorente apareció en escena
y anunció el primer show de la historia de un conjunto de cumbia en un
teatro rosarino. Los fans que colmaron la capacidad de la sala
aplaudieron de pie el ingreso de los músicos con un cerrado "Olé,
olé, olé....".A.J., el padre de la criatura artística, dejó a
los músicos solos con su público y comenzó la fiesta.
Con las luces de la sala encendidas empezó el espectáculo con
"Cuando el amor se daña", que ofrecieron los músicos
ataviados con smoking negros que juzgaron apropiados para la ocasión,
sin ocultar el nerviosismo del debut en una sala teatral a casi 29 años
de la fundación de la banda.La formación presentó una línea de base
rítmica con Juan Enrique Sancuns, en tumbadoras; José María Roa en
timbaletas; Carlos Martínez como músico invitado en octapad y Carlos
González, en bajo. Completaron el grupo Jorge Grenón en teclados y
guitarra, y los veteranos Marcos Camino, en acordeón y Rubén
"Cacho" Deicas, en voz.Con Camino como portavoz, el espectáculo
comenzó a desandar el sendero de la historia en un racconto que incluyó
momentos de las casi tres décadas que Los Palmeras llevan con la
cumbia. El segundo tema fue "Te regalaré mi vida", un éxito
del 77, casi la prehistoria del combo y el show siguió con "Allá
en la arena" y "Esa", un bolero encuadrado en un estilo
que supieron entronizar grupos como Los Pasteles Verdes, Los Angeles
Negros y Los Galos, entre otros.
El acordeonista no evitó una referencia al nuevo ámbito para la cumbia
que inauguraban, ni ocultó sus sentimientos: "Estamos consternados
por estar en un teatro, -confesó- porque mucha gente cree que esta música
no tendría que estar en lugares como éste".En las plateas y los
palcos el público se salía de la vaina por bailar en parejas, impulso
que neutralizó viendo el 80 por ciento del concierto de pie, meneando
el cuerpo al compás del machacante ritmo de la cumbia. El recorrido
histórico pasó por 1980, año del éxito "Cumbia compañera";
por el 81, cuando se conoció "Rumor de cumbia" y por el 83,
tiempo en el que Los Palmeras impusieron "Mentirosa" y
"Cumbia y luna".La estructura de los temas que caracterizan al
género es sencilla y está apoyada en una línea rítmica constante que
marcan el bajo y la timbaleta (alternando cencerro y platillo) con réplicas
de acordeón que suena como un floreo que sobrevuela a la voz cantante.
Con "Corazón de mala mujer", un éxito que taladró hasta los
cimientos las distintas barriadas rosarinas en 1984 y "Fiesta en la
selva" y "El amor en bohio" se recalentó el ambiente.
"Se llama Marcela", otro demoledor éxito del 86 preparó el
golpe de gracia que llegó al climax con "La suavecita", el
tema de Eli Toro Alvarez que Camino catalogó como "el himno
nacional de la cumbia". El público bailó y regaló a los músicos
un canto tribunero: "Olé, Olé, cada día te quiero más... es un
sentimiento, no puedo parar...".
Con una atmósfera decididamente futbolera Camino estimó que debía
agradecer nuevamente: "Rosario nos ha acogido (reiteró las dos últimas
palabras para aventar sospechosas interpretaciones) de una forma
particular y por eso hacemos esto acá antes que en Santa Fe", se
sinceró."Quince primaveras", "Flor de un día" y
"La cumbia del maderero", temas de los años 88, 89 y 90
precedieron la llegada de "Muchacha triste", y viejo éxito
del 83 que exacerbó los ánimos en el final de la primera parte del
show.Una historia de películaTécnicamente no hubo intervalo. Sobre una
pantalla gigante se proyectó un avance de la película documental sobre
Los Palmeras que rueda Horacio Ríos. Un compilado de imágenes que el
videasta registró hasta la fecha mostró a los músicos en escenarios
de Romang, Banco Pelay, Crespo y Funes, entre otros sitios. Testimonios
de fans y distintos escenarios fueron mostrados a través del ojo de la
inquieta cámara de Ríos que busca documentar el fenómeno de
convocatoria popular que provocan los artistas.El segundo tiempo de
cumbias comenzó con "Mujer que mal me pagas" y
"Clarito", dos temas del 94, y "Menéala" y
"Juan Valdez" del 95 que Los Palmeras interpretaron, tras el
cambio de atuendo, vestidos con camisas celestes, corbatas oscuras,
sacos beige y pantalones negros.Con un público absolutamente ganado por
el imperio del ritmo que siente visceralmente, la danza fue el correlato
abajo de lo que sonaba arriba. Decididos a abandonar la actitud de meros
espectadores, los fans bailaron en sus lugares y en los pasillos cada
tema de sus ídolos. "Voló la paloma", "Olvídala"
y "Por primera vez" anunciaron un final no querido por la
gente que llegó con "Avísame" y "La chica de rojo"
fue el primer bis. A las 23,40. Alberto J. Llorente apareció en escena
para cerrar el show y para anunciar que antes de fin de año Los
Palmeras volverán al teatro para los que se quedaron con ganas. Luego
se cerró el telón.Exigentes "Olé, olé, olé", obligaron a
una más. Así llegó "Qué quiere la Chola" el segundo bis
que puso un broche delirante a la noche en la que nadie se mantuvo al
margen de la fiesta que, por primera vez, vivió la cumbia santafesina
en un teatro.
La cumbia se recibe de clásicoLos Palmeras tocan hoy por primera vez en
un teatro en el AstengoRubén Deicas, el líder del combo, dijo que se
sienten preparados el debut
Esta noche Rosario será testigo del debut del grupo musical Los
Palmeras en un teatro. Los máximos representantes de la denominada
cumbia santafesina pisarán, por primera vez, el escenario de una sala
teatral y el acontecimiento será a las 21, en el Auditorio Fundación Héctor
I. Astengo, Mitre 754. Los artistas brindarán un espectáculo en el que
la danza estará, si no vedada, por lo menos acotada por las plateas.El
grupo es uno de los conjuntos de cumbia más antiguos de la ciudad de
Santa Fe, cumplirá en diciembre próximo 29 años de carrera, y ganó
proyección nacional desde la plataforma de lanzamiento en que se
convirtieron los bailes de la ciudad de Rosario, donde lograron un éxito
tal que les permitió llegar a Buenos Aires.
En la Capital Federal el grupo goza de predicamento entre los fanáticos
de la música de raíz colombiana, quienes les reconocen la paternidad
de un estilo fraguado a orillas de los ríos Salado y Paraná, en la
capital santafesina.El combo que lidera su cantante, Rubén Deicas,
agregó condimentos propios al ritmo que, según el artista,
"trajeron a Santa Fe grupos como El Cuarteto Imperial, que tenía
un repertorio que hablaba de los ríos colombianos y sus personajes.
Nosotros hicimos cumbias en las que se hablaba de los ríos nuestros, de
nuestra gente y con nuestras historias de amor", adelantó el músico
en un animado diálogo con Escenario.Los temas de Los Palmeras se
escuchan en todos los barrios rosarinos donde la cumbia truena a toda
hora del día desde los bafles de los equipos de música. Sin embargo,
resulta difícil creer que alguien haya soñado que alguna vez el grupo
se presentaría en un teatro. "Sentimos mucha responsabilidad. Pero
aceptamos el desafío", confiesa la voz cantante del grupo.-
¿Tuvieron una experiencia en teatros de otras
ciudades?-
No. Lo nuestro son los bailes y las confiterías. En general nunca
trabajamos en un teatro. Esta será la primera vez.-
¿Previeron un repertorio especial para esta función o será el mismo
que ofrecen en los bailes?-
Sí, nos preparamos bien. Tuvimos que ensayar temas de épocas
anteriores del conjunto porque pensamos que va a ir todo tipo de público
y tenemos que hacer un repertorio que se adapte a distinta clase de
gente, de todas las edades.-
¿Cuánto hace que suena el conjunto en los
bailes?-
El grupo cumplirá 29 años el 9 de diciembre próximo. Cuando uno lo
dice se da cuenta que pasó mucho tiempo desde el comienzo ¿no?-
¿Cuántos integrantes quedan de los que
fundaron el grupo?-
Desde el principio está Marcos Camino, el acordeonista. Yo, hace 24 años
que estoy en el conjunto. Los otros integrantes del grupo original se
fueron para formar sus propias orquestas y algunos, por otras
circunstancias, dejaron la música. Pero la mayoría de los músicos que
alguna vez pasaron por Los Palmeras hoy son parte de la movida tropical
ya que formaron sus propios conjuntos.-
¿Cómo se llegó a un estilo que hoy se
reconoce como cumbia santafesina?-
Realmente a la cumbia la trajo a Santa Fe el Cuarteto Imperial que venía
de Colombia. Lo que pasó es que ellos tenían una idiosincracia propia
de cantarle al río, a la canoa, al pescador y a los paisajes de la zona
de donde provenían. En Santa Fe eso cambió. Nosotros le dimos un
vuelco localista, un toque santafesino cantándole al amor, a las
vivencias nuestras. Pero el ritmo siempre fue netamente colombiano.-
¿Es decir que la cumbia santafesina respeta la
forma de la cumbia tradicional?-
Exacto. La forma de la cumbia tradicional es la que trajo esta gente de
Colombia y tuvo una aceptación bárbara entre el público. Imaginate
que una música extranjera, en este caso del Caribe, vino a repercutir a
Santa Fe de tal manera que se quedó a vivir.-
¿Le parece que la cumbia santafesina es tan
importante como lo es el cuarteto para Córdoba?-
Sí. Yo creo que está identificada con nuestra zona. Incluso se están
haciendo trámites para que se declare a Santa Fe como la capital de la
cumbia. Queremos que Santa Fe sea la capital nacional de la cumbia.-
¿Los Palmeras tienen cabida en Buenos Aires?-
Nosotros hace 20 o 25 años que estamos trabajando en Buenos Aires.
Fuimos los primeros del interior en ir a trabajar allá, mucho antes de
que apareciera esta movida tan grande que hay ahora con la cumbia.-
¿Se sienten pioneros?-
Totalmente. Lo que pasa es que íbamos a trabajar desde acá y se
empezaron a enganchar conjuntos de allá que salieron para trabajar en
el interior del país. La hicieron al revés que nosotros.-
¿Quién compone los temas del grupo?-
Componemos todos en general, pero Marcos Camino y yo somos los que más
temas aportamos al repertorio del grupo. Los muchachos también son
autores de algunos temas. El grupo está formado por Carlos González
(bajo), Jorge Grenón (teclados y acordeón), Juan Sancuns (tumbadoras),
José María Roa (timbales), Marcos Camino (acordeón) y yo en voz.-
¿Cómo les va en Rosario?-
Rosario fue para nosotros una verdadera plataforma de lanzamiento. Desde
hace muchos años venimos haciendo presentaciones en lugares como
Belgranense, La Rural, Provincial... Esos bailes y muchos otros en todo
Rosario nos sirvieron como base para tener una carrera de casi 30 años.
¿Los perjudicó el hecho de que no se hacen más
bailes como los famosos de María Selva en Santa Fe?-
(Risas) Uhh, sí. En la medida de que se vayan cerrando fuentes de
trabajo nos perjudica a la mayoría de los grupos. La gente ha dejado
los bailes de barrio y se mete en los boliches, las confiterías
bailables, donde ahora también tiene acceso la música tropical. Así
que, por suerte, podemos trabajar ahí.-
¿Con qué les va mejor, con las presentaciones
en vivo o con la venta de discos?-
La presentación en vivo nos favorece porque con el tema del truchaje
están matando a la industria del disco. No solamente a nosotros, sino a
toda la música. Lo del disco trucho ya es una industria en sí misma.
Es tan grande la organización que hay que ya no se puede combatir. Las
compañías gastan millones para hacer la grabación, la producción
general de un disco y te aparece un tipo con una maquinita en la esquina
de tu casa y hace bolsa todo eso. Imaginate...!-
¿Cómo se les ocurrió presentarse en un teatro, un ámbito no
tradicional para la cumbia?-
La idea fue de Alberto Llorente. Un día estábamos en su programa de
televisión y, como él lo traía a Sandro a El Círculo, dijo en el
programa que podría hacer un teatro con nosotros. La gente comenzó a
llamar por teléfono diciendo que sería fabuloso. Entonces se interesó,
nos sentamos a hablar y nos largamos.-
¿Cómo se sienten ante esta nueva
perspectiva?-
Y, la verdad es que un poco nerviosos. Sentimos mucha responsabilidad,
pero aceptamos el desafío.
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